Durante casi medio siglo, la vida y el desarrollo de Ushuaia estuvieron ligados directamente al Presidio Militar y Cárcel de Reincidentes que funcionó hasta el año 1947.

En este segmento, nos sumergiremos en sus comienzos, sus misterios y personajes, que acompañaron el crecimiento de nuestra ciudad.

La historia de Tierra del Fuego de la primera mitad del siglo XX, está teñida de numerosos antecedentes penológicos y geopolíticos, que hacen a la identidad de la región.

En el año 1882, poco después de la firma del tratado de límites con Chile, se efectúa la "Expedición Austral Argentina" a bordo de la corbeta Cabo de Hornos, comandada por Luis Piedrabuena y con el teniente de la marina italiana Santiago Bove como Jefe Científico. A partir de esta expedición se le atribuye a Bove el hecho de haber señalado a la Isla Grande de Tierra del Fuego como un lugar apropiado para el asiento de un establecimiento penal. Así, en junio de 1883, el entonces Presidente Julio ArgentinoRoca, presenta ante el Congreso Nacional el proyecto de colonización penal en Tierra del Fuego.

En febrero de 1884, el Comodoro de Marina AugustoLasserre se dirige al Ministerio de Guerra y Marina, manifestando la conveniencia de incluir en la tripulación de la División Expedicionaria al Atlántico Sur un cierto número de penados que pudieran desempeñarse en oficios de utilidad - albañiles, herreros o carpinteros - para ser empleados en distintas labores originadas por las obras de la subprefectura. De este modo se resolvía la necesidad de contar con mano de obra calificada que sería difícil o imposible reunir en el sur. Además, sugiere enviar mujeres desde la Cárcel Correccional de Buenos Aires, aludiendo que ambos grupos constituirían la base de la futura población fueguina.

En marzo del mismo año llegan a Tierra del Fuego algunos presos de la Penitenciaría de Buenos Aires, que cooperan con los trabajos de instalación de la Subprefectura Naval de Ushuaia. El 12 de octubre se realiza una ceremonia inaugural, de gran trascendencia para la soberanía del país, donde se iza por primera vez en la región el Pabellón Nacional.

En diciembre de 1895, la sanción de la Ley Nacional Nº 3.335 dispone el cumplimiento en Tierra del Fuego de las penas correccionales o de prisión, de aquellos presos que fueran reincidentes, y se encomienda al GobernadorPedro Godoy proyectar la organización del establecimiento y su reglamentación.

Así, comienza la colonización penal fueguina que, progresivamente va a ir aumentando con la llegada de nuevos convictos. Ante el crecimiento poblacional en el recinto, se ve reducido el espacio físico y se recarga el personal destinado a la vigilancia y a dirigir los talleres y la enseñanza.

En el año 1900, bajo la dirección del Ingeniero italiano Catello Muratgia, se reafirma la radicación y conformación definitiva del penal fueguino. Muratgia sostiene que es preciso asignar una amplia zona de jurisdicción propia a la cárcel, ya que, entre otras obras, es necesario instalar talleres y edificar casas para el personal. En septiembre de 1902, en un acto que preside el Secretario de la Gobernación, Manuel Fernández Valdés, se coloca la piedra fundamental del "Presidio Nacional de Ushuaia”, dando inicio a la construcción del edificio.

Las obras, iniciadas con un alisamiento y relleno del terreno, contaron además con galpones para mecánica, herrería, aserradero, carpintería, la explotación de una cantera, planta trituradora de piedras, y otros talleres que fueron imprescindibles para la construcción del edificio.

Se aprobó un diseño compuesto por cinco pabellones dispuestos en forma radial. Cada uno de ellos albergaba setenta y seis celdas exteriores, sumando un total de trescientas ochenta celdas unipersonales. El extremo externo de cada pasillo se remataba con un martillo arquitectónico en donde se ubicaba uno de los guardias. Desde allí podía observar todo el sector hasta el área central, donde confluían todos los pabellones. En ese lugar se encontraba el principal puesto de vigilancia.

Este sistema, llamado panóptico, facilitaba el control de una amplia superficie solamente con unos pocos guardias.

En la rotonda central o hall, se concentraba diariamente a todos los presos y por allí transitaban para dirigirse a los talleres o para realizar las actividades fuera del recinto.

Una de las características sobresalientes de este complejo fue que nunca tuvo un muro circunvalatorio. El edificio se separaba del pueblo solamente a través de una alambrada de dos metros de altura, coronada con cuatro hileras de alambre de púa. Esto permitía a los pobladores observar la vida del presidio, y a los penados tener una visión hacia la pequeña ciudad.

En 1907 la cárcel ya contaba con gran cantidad de nuevos talleres y servicios, como zapatería, sastrería, fábrica de fideos, lavadero, oficina antropométrica, laboratorio fotográfico, cuartel de bomberos, imprenta, banda de música, ebanistería, biblioteca, escuela, farmacia, servicio médico, teléfono y energía eléctrica. Todos estos servicios se hacían extensivos a la ciudad, beneficiando a sus habitantes.

A fin de organizar a los penados, se los dividía por categorías de acuerdo a los delitos cometidos: los condenados por homicidio se consideraban seres superiores y no tenían relación con los ladrones comunes, que a su vez se subdividían entre chantajistas, falsificadores y rateros. También a los homicidas se los clasificaba según los motivos por los que habían matado: por robo u otro motivo similar, por amor o pasión, o incluso por salvar el honor de un ser querido.

Algunos convictos, ya sea por su grado de peligrosidad o por las singulares características de los delitos que cometieron, llegaron a ser "famosos delincuentes" dejando su huella en la historia del penal.

Entre los más conocidos se encuentra el penado Sacomano, que asesinó a una mujer para robarle el dinero, creyéndola prostituta; o el homicida Herns, apodado “el descuartizador” o “el serruchito", que asesinó y descuartizó a su socio; otros son los casos de Vicente Gianatempo, conocido como “el Mejicano" o "Patón", condenado por homicidio, lesiones y atentado con armas a la autoridad; el “Ladrón de Guevara”, condenado por el asesinato de su esposa e hijos; Juan Dufour, estafador internacional, famoso por su habilidad para escaparse, fue el responsable de la organización de la última fuga en la cárcel de Ushuaia; Eduardo Sturla, condenado por haber cometido un crimen pasional, asesinó de un balazo en la espalda a su amante, que era su sobrina de catorce años; Gaudisio Soto, condenado por estafador; Guillermo Mac Hannaford, condenado a reclusión perpetua y degradación pública, por el delito de traición a la patria; el anarquista Simón Radowitzky, famoso por el asesinato del comisario Ramón Falcón, jefe de policía, y de su secretario; Mateo Banks, alias el "místico", conocido como el primer multihomicida, acusado de matar a tres hermanos, su cuñada, dos sobrinas y dos peones, con la intención de apoderarse de las dos estancias de la familia; y el famoso "petiso orejudo", Cayetano Santos Godino, piromaniaco y asesino de niños, considerado como un delincuente sumamente peligroso por la forma de matar a sus víctimas.

Conforme al código penal vigente, se llegaron a cumplir las penas de reincidencia, correccional, presidio, penitenciaría, alta peligrosidad, y el famoso artículo 52 "por tiempo indeterminado". De acuerdo a la pena de prisión o reclusión, se asignaban trabajos en el presidio o trabajos públicos fuera.

Así, además de las labores que realizaban en los talleres y en la construcción del edificio, los penados eran enviados a arreglar y ampliar el muelle, a continuar con la construcción del camino que llevaba hacia el norte de la isla, a realizar trabajos de instalación de servicios de cloaca y agua corriente, mantenimiento de calles, de la cantera, la usina, el lavadero manual, instalaciones de alumbrado público, y de cuanta obra fuera menester realizar.

A Ushuaia llegaron también presos políticos, sobre todo en la década del 30’, después del golpe militar. Luego de realizar los trámites en la policía, estos presos debían buscarse ellos mismos el alojamiento, y como no tenían recursos, recibían del gobierno un subsidio de cinco pesos.

Los confinados políticos eran aislados en Tierra del Fuego para que el gobierno pudiera hacer una elección sin ellos, y luego eran traídos de vuelta a los dos o tres meses. Eran los únicos que contaban con algunos privilegios: vivían fuera del presidio en una especie de libertad condicional, además podían recibir visitas, leer, estudiar y realizar reuniones. La única obligación que debían cumplir era la de firmar todos los días el Registro Policial.

Al crearse en 1943 la Gobernación Marítima, se operó un replanteo geopolítico de la región fueguina. Como consecuencia de esto, el 21 de marzo de 1947, el Presidente Juan Domingo Perón - invocando razones de orden humanitario - dispuso mediante decreto la clausura definitiva del penal, lo que provocó gran repercusión en la sociedad argentina. Los presos, fueron derivados a otros penales del país, concluyendo la evacuación en 1949.

Ante la partida de los penados, la ciudad se vio de golpe vacía, lo que se reflejó en el deterioro de las casas, los jardines y quintas en las que trabajaban. Se calcula que, entre los que dejaron el presidio y sus familias, aproximadamente unas cuatro mil personas abandonaron la isla, prácticamente la mitad del pueblo.

En 1950, las instalaciones fueron transferidas al Ministerio de Marina, de manera que con la llegada de las nuevas familias, pertenecientes a la Armada, se abriría un nuevo capitulo en la historia del poblamiento de Ushuaia.

 

 

Ushuaia design Ushuaia travel trips tours