La ciudad cuenta con tres museos históricos que se pueden visitar durante todo el año: el Museo del Fin del Mundo, el Museo Marítimo y del Presidio y el Museo de Maquetas "Mundo Yámana".

Museo del Fin del Mundo

Fue creado originalmente para ser utilizado como vivienda familiar. Totalmente construido con roca pizarra de la zona, asentada con argamasa, representa una de las pocas construcciones de material de aquella época. Fue dirigida por el arquitecto Catello Muratgia, el mismo que estuviera a cargo de la construcción del presidio.

Antes de convertirse en Museo Regional, en 1978, funcionaba en sus instalaciones la sucursal del Banco de la Nación Argentina.

En la planta baja cuenta actualmente con 5 salas donde se expone material histórico-cultural, antropológico y sobre ciencias naturales, acerca de toda la provincia.

En la sala principal de exposiciones del museo, el elemento que se destaca es el mascarón de proa del buque Duquesa de Albania, que encallara en Caleta Policarpo, extremo oriental de la Isla Grande, en 1693.
También es posible observar varios objetos relacionados con la historia fueguina, antropología, navegación, naufragios, instituciones y religión (Misión Anglicana y Salesiana, casamientos y bautismos entre otros temas). Diferentes testimonios de las etnias aborígenes que poblaron estas tierras originalmente, completan la información de esta sala.

En una sala apartada se puede visitar una réplica del almacén de ramos generales "El Primer Argentino", que fue construido en 1906 y debe su nombre a Don Luis Fique, primer habitante argentino que llegara a esta zona. Es importante señalar que los almacenes de ramos generales cumplían varias funciones, como despacho de bebidas, lugar de entretenimientos, tienda, ferretería, hospedaje, banco y restaurante.
Además, aquí se conservan también algunos artículos característicos de la época, como un tragamonedas al que los pobladores llamaban “lechuza”.

En un tercer sector, se sintetiza la información sobre la sede del Banco Nación que antiguamente se ubicaba en el hall de acceso. Todavía se conservan algunos objetos originales como la caja fuerte y un libro de registros.

La sala contigua está dedicada al presidio de la ciudad, con trabajos en madera realizados por los presos y una muestra de sus trajes e historias.

Continuando el recorrido es posible observar una amplia vitrina a través de la cual se exhibe una importante cantidad de especies pertenecientes a la avifauna regional, distribuidas según su hábitat. Allí se hallan muestran de ejemplares representativos de la avifauna local: gaviota cocinera, petrel gigante, zorzal patagónico, macá plateado, cóndor y pato zambullidor chico, entre muchos otros.

El museo posee una biblioteca y sala de lectura donde pueden ser consultados más de 5000 ejemplares, entre libros, documentos y publicaciones de historia, geografía, flora y fauna de la provincia. Aún se conservan originales de los siglos XIV, XVII y XVIII, pertenecientes a los navegantes que llegaron a nuestra región en diferentes períodos de la historia.

La planta alta del edificio alberga los talleres y archivos del museo, donde se guardan documentos relacionados con diversas problemáticas fueguinas, una mapoteca y fototeca. También se ubican allí los talleres de diseño gráfico, que se encarga de la proyección, diseño y concreción de la folletería y todo el material gráfico necesario para las salas de exposición, el laboratorio fotográfico, que se encuentra equipado para abastecer requerimientos documentales del museo y un laboratorio técnico, donde se realizan los trabajos de taxidermia, entomología, herbario, biología, etc.

Museo Marítimo y del Presidio

Este museo funciona desde 1994 en el edificio del antiguo presidio, que representa una típica construcción carcelaria de principios de siglo.

En el año 1890, el gobernador Cornero, sucesor de Paz, continuó con la idea de la colonización penal. Recién en 1896 arribaron los primeros 14 presos.
La idea original era construir una colonia penal que albergara 580 reclusos en la zona de Lapataia, pero luego se decidió la construcción de un edificio con cinco pabellones en forma radial, a fin de facilitar la vigilancia.

Cada pabellón posee 76 celdas exteriores, sumando en total 380 celdas individuales.
En el extremo de cada pabellón fue agregado un martillo que cumplió funciones diferentes como baño, biblioteca, enfermería y duchas.

El 15 de septiembre de 1902, fue colocada la piedra fundamental del Presidio Nacional.
Hacia el año 1907 la cárcel ya contaba con gran diversidad de talleres: zapatería, sastrería, carpintería, lavadero, banda de música y otros. Los mismos eran dirigidos por un encargado que enseñaba las tareas a los reclusos. Todos estos servicios beneficiaban también a los habitantes de la ciudad.

La construcción continuó hasta 1920, aunque en la actualidad existen edificios que fueron agregados con posterioridad.
Las obras comenzaron con el alisamiento y relleno del terreno, galpones para mecánica, herrería aserradero, carpintería y explotación de una cantera y planta trituradora de piedras.

En las salas destinadas al Museo Marítimo se puede apreciar la historia de los barcos que descubrieron la "Tierra de los Fuegos", su colonización, el contacto con aborígenes y el asentamiento en estas tierras australes.

Recorriendo las instalaciones originales del presidio y a través de la muestra fotográfica, es posible descubrir los detalles de la historia del mítico penal, además de muestras del Museo Penitenciario, muestra policial de la provincia de Tierra del Fuego, muestra del servicio hidrográfico naval, muestra perramente de la Dirección Nacional del Antártico.

También, se puede apreciar la colección de maquetas navales, la exhibición filatélica y la muestra postal del correo argentino, que contiene correspondencia antártica antigua. En el resto de las salas, se transita por la historia de las instituciones más trascendentes para el crecimiento y desarrollo de la ciudad.

Desde 1998, se encuentra en el predio del museo, una réplica tamaño real del Faro San Juan de Salvamento –conocido como el Faro del Fin del Mundo-, guía de navegantes y símbolo de misterio que originariamente enmarcaba la Isla de los Estados.

Concluyendo la visita, se puede acceder a la biblioteca que ofrece un excelente complemento de información.

En este lugar funciona también - gracias a la iniciativa de un grupo de entusiastas locales - una galería de arte donde se exponen obras de numerosos artistas locales y un centro cultural con diversos talleres, como el de artes visuales, dibujo de historieta, pintura y fotografía, seminarios de acuarela, etc. Sus instalaciones y salón de usos múltiples se utilizan regularmente para presentaciones, obras de teatro, encuentros de video arte, proyección de películas y clínicas de plástica, entre otros eventos.

Museo de Maquetas "Mundo Yámana"

Desde Diciembre de 1999 se encuentra incluido en el circuito turístico y cultural de Ushuaia. Está emplazado en una casa de antiguos pobladores, cuyo casco original data de 1913. Hoy es una confortable y cálida vivienda adecuada para recibir con comodidad a los visitantes.

El objetivo de este museo es difundir la cultura de los aborígenes Yámana, primeros habitantes de las costas del Canal Beagle, que vivieron y navegaron desde allí hasta el Cabo de Hornos con sus frágiles canoas de corteza.

El Museo Yámana consta de tres salas, a través de las cuales coloridos mapas y paneles van enlazando temáticas que abarcan desde las teorías acerca de la llegada del hombre al continente americano y Tierra del Fuego, el descubrimiento de la isla por parte de navegantes europeos y la forma de vida de las cuatro etnias aborígenes que la ocupaban.

Al momento de diseñar la exposición se creyó indispensable hacerlo a través de escenas tridimensionales, pues el impacto visual es muy enriquecedor y la imagen transmite más que mil palabras.

Danielle Versé (Gabel, para todos) – una de las responsables de la confección de las maquetas - es una ciudadana belga que sumó más de 20 años de experiencia de trabajos en cine, publicidad y otras presentaciones en EE.UU. y Argentina. Al enterarse del proyecto "museo aborigen" captó rápidamente la idea y no dudó en sumarse al mismo.

La maqueta más grande es réplica de sitios naturales reales. Para su realización se sacaron muchas fotografías de los lugares elegidos, se hicieron planos y dibujos en computadora, se escanearon imágenes satelitales y fotos de aborígenes. El trabajo inicial de diagramado fue a través de Internet, pues Gabel vive en Los Angeles, California. Con todo el material fotográfico, más las consultas e indicaciones escritas que viajaban por e-mail diariamente, Gabel realizó en su taller de Los Angeles, arbolitos, canoas e indiecitos en escala 1:150. Los 70 indiecitos de 9 mm. de altura llegaron en una cajita diminuta que a todos asombraba.
El tallado del terreno de la maqueta debía ser in situ, por lo que Gabel se instaló en Ushuaia durante el mes de Julio de 1999 y se dedicó al trabajo sin mirar el reloj y día a día fue dando forma a las rocas y ensenadas que copiaba de las fotografías.
En esta maqueta hubo un segundo período de elaboración en el mes de noviembre, donde se sumaron algunos ayudantes para dar color al terreno y crear el agua.
Artistas locales colaboraron con su equipo en distintas tareas, intercambiando mutuamente experiencias, conocimiento, amor por el arte, pinceladas y el típico mate argentino.
El armado total llevó casi 50 días.
Para las otras maquetas se trabajó en base a zonas idealizadas.
Perla Maggioni ya era conocida por su trabajo como ceramista indígena, pero lo atractivo del proyecto para ella fue el desafío de un modelado al que nunca se había dedicado a pleno, el de figuras humanas.
Perla es la creadora de todos los aborígenes en escala 1:15 (10 cm. de alto), que dan vida a las maquetas donde los personajes se encuentran en diversas posiciones y realizando distintas tareas. Para este tipo de modelaje se utilizó un material traído por Gabel desde EE.UU., llamado “sculpy”, sumamente maleable, no pegajoso, ni tóxico y de sencilla cocción, que se adecuó perfectamente a las exigencias para lograr la musculatura y facciones de las caras.

Para el armado de las otras maquetas el trabajo en equipo a través de la distancia funcionó sin errores. Una vez ideadas y graficadas las escenas futuras, Gabel y Perla - en distintos puntos del continente, Los Angeles, EE.UU. y Río Negro, Argentina, respectivamente -, armaron de manera individual las piezas que se unirían más adelante en Ushuaia, Tierra del Fuego.

En noviembre de 1999 el equipo regresó al museo y, como por arte de magia, surgieron de sus valijas árboles, chozas, indios, animales varios, canastas, arpones y muchos otros elementos de fantasía que decoran las escenas. El ensamble fue perfecto.
En pocas semanas las maquetas que faltaban lucían muy bien, con una ambientación adecuada, resultando un conjunto sumamente didáctico y atractivo. Fue un período de trabajo más ágil que el de la primera maqueta, aunque los detalles a considerar eran también muchos.

Antes de iniciar el modelado, el Lic. Ernesto Piana brindó asesoramiento acerca de las posturas de los indios, movimientos adecuados para cada acción y sus características físicas. Previo a la cocción definitiva de las figuras y del acabado final de las escenas nuevamente guió en cuanto al color de piel, corrección de movimientos y detalles en distintos elementos (canoa, arpones, fuegos, etc.).

Los materiales que se emplearon fueron alambre, virulana, poliuretano, telgopor, yeso, resina, semillas, aserrín entre otros, más todo aquello que pudo tomarse del ambiente que nos rodea e incorporarlo a la escena para un toque más real, como hojas secas molidas, tierras de colores, ramas y piedras.

Según lo transmitido por Gabel no hay una técnica con nombre específico para aplicar a la confección de maquetas. Dedicarse a esta labor implica conocer de pintura y modelado básicamente, además de trabajar distintos materiales, investigar su comportamiento y usos posibles. Todo elemento por extraño que parezca, con buen gusto, simulando su aspecto original y cuidando su adaptación a la escena sirve para estos fines. El toque final lo dan la imaginación y la dedicación al trabajo.

Museo Acatushún

Con el propósito de aprender con respecto a la biología básica de los mamíferos marinos y, en menor medida, de las aves del extremo sur de Sudamérica, nació el Museo Acatushún. Su objetivo es fomentar el estudio de la biología básica y la patología de los mamíferos marinos y aves de Tierra del Fuego y sus alrededores.

Ubicado en el casco de la estancia Harberton, a 90 km. de la ciudad de Ushuaia, alberga 22 especies de cetáceos menores montadas en posiciones naturales a lo largo de las paredes, además se realizan muestras rotativas sobre diferentes características de los cetáceos, como barbas, dientes, cráneos y deformidades óseas entre otros.